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Contrapunto

Contrapunto

2019
Acrílico sobre lienzo
50 X 60 cm


   La obra se presenta como un juego de contrastes sutilmente armonizados, donde la división cromática es tanto estructural como conceptual. En la parte superior, el terracota intenso se despliega en toda su fuerza, cubriendo el lienzo con una vibrante energía, a través de trazos amplios y decididos. Este color, cálido y terrenal, parece invocar la solidez de la tierra y la expansión del fuego, otorgando a la obra, un aire de monumentalidad y presencia.
En la parte inferior, en un suave contraste, se extiende un campo de tonos claros, que sugieren una quietud casi etérea que exhala calma y luminosidad. La blancura del espacio inferior es vasta, amplificando la sensación de serenidad. En medio de este vacío etéreo, una pequeña mancha terracota irrumpe, como un susurro que conecta a ambos mundos, sugiriendo una relación simbólica entre dos polos, la intensidad y la calma. Este trazo actúa como contrapunto visual, trayendo consigo una tensión suave que se convierte en un pequeño recordatorio de que incluso en la quietud, la intención persiste.
Los dos mundos, aunque claramente delineadas por el contraste de colores, no se mantienen separadas por barreras rígidas. La integración de un tono gris, aplicado con sutileza, actúa como un puente que suaviza las fronteras entre los dos universos, uniendo los opuestos y creando una transición fluida entre el calor de la parte superior y la frescura de la parte inferior.
La obra, así concebida, es una reflexión sobre los contrastes inherentes a la existencia misma: lo intensamente vital y lo tranquilamente sereno, lo denso y lo etéreo. Cada trazo, cada mancha, cada transición de color, parece estar orquestado para transmitir un mensaje de equilibrio y fluidez.